Contar con mujeres formadoras en albañilería aporta experiencia técnica y referentes visibles para el alumnado. Su presencia muestra que la docencia y los oficios de construcción están abiertos al talento de cualquier persona.
En el taller, la enseñanza combina explicación, demostración, práctica y corrección. La seguridad, la preparación de materiales y la calidad de la ejecución forman parte de cada ejercicio.
La diversidad entre quienes enseñan y aprenden enriquece el sector y contribuye a normalizar la incorporación de más mujeres a la construcción.